Muchas personas desconocen qué es el IPREM y por qué es tan importante para acceder a ayudas públicas, becas o subsidios en España. Aunque el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es conocido, el IPREM es el indicador que realmente se utiliza para fijar los límites de ingresos en estos casos, lo que genera confusión sobre su función y aplicación.
En este artículo explicaremos qué es el IPREM, cómo se calcula y en qué se diferencia del SMI. También abordaremos su relación con ayudas como el bono social eléctrico, para que puedas entender mejor cómo afecta a la concesión de prestaciones y por qué es clave en las políticas sociales españolas.
¿Qué es el IPREM?
El IPREM, o Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, es una herramienta utilizada en España para fijar los límites de ingresos en el acceso a distintas ayudas públicas, becas, subsidios, prestaciones por desempleo y servicios como la asistencia jurídica gratuita. Entró en vigor en 2004 con la finalidad de sustituir al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) como referencia en estos ámbitos, con el propósito de desvincular las políticas sociales de la evolución del salario mínimo.
Desde su implantación, el IPREM se ha convertido en un instrumento técnico clave en la normativa española, presente de forma directa o indirecta en la vida de millones de ciudadanos. Por ejemplo, al solicitar una beca, es habitual que uno de los requisitos sea no superar un determinado múltiplo del IPREM en función de los ingresos familiares. Para estos casos, el cálculo debe realizarse sobre el salario bruto, es decir, antes de aplicar retenciones.
Este índice se actualiza anualmente y su valor se publica en la Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE). Sin embargo, en años en los que no se aprueba una nueva ley presupuestaria —como ha sucedido recientemente—, se produce una prórroga automática de los valores establecidos en los presupuestos anteriores, manteniéndose el IPREM sin cambios.
¿Existen diferentes tipos de IPREM?
Sí. Aunque el IPREM tiene una base única establecida cada año, puede expresarse en diferentes variantes según el contexto o el tipo de cálculo que se necesite:
- IPREM diario: se utiliza en situaciones donde el cálculo debe hacerse por días, como en ciertos subsidios por desempleo de corta duración
- IPREM mensual: es la forma más común, referida a una cuantía mensual sin incluir pagas extras
- IPREM anual: puede calcularse con 12 pagas (sin extras) o con 14 pagas (incluyendo pagas extraordinarias), y dependiendo de la normativa aplicable, se utiliza una u otra versión
Estas variantes no suponen una diferencia conceptual, pero sí son importantes en la práctica, ya que una interpretación incorrecta del IPREM aplicable podría afectar directamente al cumplimiento de los requisitos o al importe de la ayuda solicitada.
Guía para calcular el IPREM
El IPREM no es un indicador que se calcule de forma personalizada. Se trata de un valor fijo establecido cada año por el Gobierno de España. Sin embargo, para determinar el acceso a determinadas ayudas o prestaciones, se le aplican coeficientes o multiplicadores que varían en función del tipo de ayuda y de la situación familiar del solicitante.
En otras palabras, el IPREM actúa como una referencia económica: si los ingresos de una persona o unidad familiar superan un determinado múltiplo del IPREM, puede quedar excluida de determinadas ayudas o prestaciones públicas.
Este sistema presenta un problema cuando el IPREM permanece congelado durante varios años —como ha ocurrido recientemente— mientras los ingresos reales de las familias, por ejemplo, a través de la subida del salario mínimo, aumentan. En esos casos, una familia podría ver cómo pierde el acceso a ayudas que antes sí percibía, simplemente porque sus ingresos han superado el umbral fijado, aunque su capacidad económica no haya mejorado en términos reales.
Para saber si se supera o no ese tope, es necesario tener en cuenta todos los ingresos computables, entre ellos:
- Pensiones y prestaciones: incapacidad, subsidios por desempleo, jubilación, viudedad…
- Rendimientos del capital inmobiliario: alquileres de viviendas u otros bienes inmuebles
- Rendimientos del trabajo: pagas extra, sueldo, dietas no exentas…
- Ingresos por actividades económicas: beneficios netos de actividades empresariales, agrícolas, artísticas, profesionales o ganaderas
- Rendimientos del capital mobiliario: intereses bancarios, dividendos…
Cuando el IPREM no se actualiza, el sistema corre el riesgo de perder su función social y de equidad. Por eso, es fundamental que las administraciones revisen periódicamente tanto su valor como los multiplicadores aplicables, para asegurar que el acceso a las ayudas públicas siga siendo justo y adaptado a la realidad económica de las familias.
¿En qué se diferencia el IPREM y el salario mínimo?
La clave está en el propósito que cumple cada uno. El SMI tiene una función estrictamente laboral: asegura que ningún trabajador reciba una remuneración inferior a un umbral determinado por una jornada completa, protegiendo así un mínimo vital dentro del ámbito del empleo.
El IPREM, por el contrario, no está vinculado al mundo laboral, sino que actúa como un indicador económico orientado a establecer criterios en materia de ayudas públicas y subsidios. Su evolución suele ser más moderada, ya que responde a decisiones de política social más que a la negociación salarial.
Anteriormente, cuando se usaba el SMI como referencia para conceder prestaciones, cualquier incremento en este salario elevaba también los límites de acceso a las ayudas, lo que podía suponer un aumento considerable del gasto público. La creación del IPREM permitió separar ambos ámbitos y evitar ese efecto arrastre.
Relación entre el IPREM y el PVPC
El bono social eléctrico es un descuento aplicado en la factura de la luz dirigido a los colectivos más vulnerables que cumplen ciertos requisitos. Esta ayuda está disponible a través de todas las compañías eléctricas, como Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP, Viesgo, entre otras.
Para poder acceder al bono social, es imprescindible que la solicitud sea para la vivienda habitual, que el consumidor esté acogido a la tarifa PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor) y que la potencia contratada no supere los 10 kW.
Los beneficiarios se dividen en dos categorías: consumidores vulnerables y consumidores vulnerables severos. Esta clasificación depende de varios factores, como el nivel de ingresos de la unidad familiar, y la presencia de personas con discapacidad, dependencia, o víctimas de violencia de género o terrorismo.
También se incluyen en estos grupos familias numerosas y pensionistas, siempre que los ingresos familiares no excedan ciertos límites establecidos.
El descuento consiste en un 25 % sobre la tarifa PVPC para los consumidores vulnerables, que puede aumentar hasta un 40 % para los consumidores vulnerables severos. Este descuento se aplica tanto al término de energía como al de potencia, con un límite en el consumo anual de energía.
Respecto a los requisitos de ingresos, estos se miden en función de múltiplos del IPREM. Primero se evalúa la situación particular según la composición familiar y el nivel de vulnerabilidad.
Los límites pueden establecerse en múltiplos como 0,75, 1, 1,5 o 2 veces el IPREM. Para estos fines se utiliza el IPREM anual en 14 pagas, que en 2019 fue de 7.519,59 euros. En la página principal de esta web podrá consultar el valor actualizado del IPREM.


